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Mensajero de san Antonio
Sostiene un proyecto - Caritas Antoniana
Casa del Pellegrino

  la experiencia espiritual
 

Guía de la experiencia espiritual en la Basílica.
¿Cómo vivir mejor la visita a la Basílica?
¿Cómo hacer fructífera la experiencia espiritual de la peregrinación?

La peregrinación tiene algunos elementos característico


  • la solicitud de ayuda (sobre todo en los momentos difíciles);
  • el agradecimiento per haberla obtenido;
  • el hacer las paces con Dios y con los hermanos a través del sacramento de la penitencia
  • el encuentro con Cristo en la Eucaristía.

El texto que sigue guía la experiencia espiritual de la peregrinación en la Basílica de San Antonio. Son notas que quieren facilitar un triple encuentro: con San Antonio, con la misericordia del Padre y con Jesucristo Salvador. Lo puedes usar para preparar tu visita a la Basílica o para animar una celebración en tu comunidad.

Está articulado en tres partes. Puedes leerlo siguiendo los link del índice o imprimiéndolo:


  1. El encuentro con San Antonio: la escucha confidente.
  2. El encuentro con la misericordia del Padre: celebrar la Penitencia
  3. El encuentro con Cristo Salvador: celebrar la Eucaristía
En el apéndice encontrarás algunas oraciones al Santo y las oraciones del cristiano.

El propio San Antonio guía al peregrino. Escribe en sus Sermones:


El encuentro con San Antonio: la escucha confidencial


Peregrinos rezando en la Tumba del SantoEscribiendo a Timoteo, San Pablo presenta el orden de cómo pedir a Dios diciendo:
"Recomiendo que se hagan súplicas, oraciones, solicitudes, agradecimientos".
  • Entre estos ejercicios espirituales, la oración es una afectuoso unirse a Dios por parte del hombre, es un coloquio íntimo y bondadoso, un detenerse del alma iluminadaminada para gozar de Dios hasta donde está concedido.
     
  • La oración es una apasionante instancia a Dios ya que, sin la ayuda de la gracia divina, el esfuerzo de nuestra mente es sólo un aumento del sufrimiento.
     
  • La solicitud y la solicitación para obtener las cosas temporales, necesarias para esta vida; y el agradecimiento consiste en comprender y penetrar en la gracia de Dios, manteniendo incansable la atención dirigida a Dios.

Estos tres son modos de ponernos en relación con Dios. San Antonio ayuda y guía escuchando el corazón del peregrino. Acoge la vida, las alegrías, los dolores, las esperanzas. Ayuda a expresarnos a nosotros mismos y a Dios lo que habita en el corazón, muchas veces inquieto. Se hace atento a las solicitudes, goza de las gracias que Dios ha donado, ayuda a suplicar la misericordia del Padre, empuja a adherir a Dios en su Hijo, Jesucristo Salvador.

La mano en la tumba es el gesto silencioso característico del peregrino. Expresa la fe, el afecto, la confianza secreta, la necesidad de contacto concreto que cada peregrino lleva consigo.
 

Muchos peregrinos escriben la propia oración de súplica a San Antonio, y la ponen bajo su Tumba. Usan unas postales que encuentran en la entrada de la Basílica y después en la muestra antoniana del claustro del General. Antes de llegar a la Basílica, puedes enviar una oración a San Antonio o pedir una postal también vía Internet, a través de nuestro sitio.

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El encuentro con la misericordia del Padre: celebrar la Penitencia

Siempre es San Antonio el que guía en el sacramento de la Penitencia. El fue el apóstol de la confesión individual. Pasaba días enteros escuchando confesiones de los penitentes. Desde siempre su Basílica es el lugar para encontrar la misericordia de Dios.

P. Annigoni, El regreso del hijo pródigo, detalle, 1985San Antonio, en sus Sermones, escribe un espléndido elogio de la confesión:
"El sacramento de la penitencia es llamado casa de Dios, porque los pecadores allí se reconcilian con él, como el hijo pródigo se concilia con su padre que lo acoge de nuevo en casa. Es también llamado puerta del paraíso, ya que a través de la confesión el penitente es introducido a besar los pies, las manos, el rostro del Padre celestial. ¡Oh casa de Dios¡Oh confesión, puerta del paraíso! Bienaventurado sea quien vive en ti, bienaventurado quien entra en ti! Humilláos, hermanos míos, y entrad por esta puerta santa".

Las confesiones se escuchan en los confesionarios que se encuentran en el deambulatorio de la Basílica, detrás del presbiterio, o en la Sala de las Confesiones, en el lado oeste del claustro de la Magnolia.

Aquí a continuación la preparación al sacramento de la penitencia.


Introducción

Para acercarnos al sacramento de la penitencia es necesario antes que nada reconocerse pecadores delante de Dios y decidir renovar la propia vida según las enseñanzas del Evangelio. Esta exigencia de conversión ocupa todas nuestras fuerzas y, además de las culpas pasadas, nos hace mirar hacia adelante con gran fe. A través de la penitencia Dios nos abre un nuevo camino que nos lleva a la perfecta libertad de sus hijos. El mismo Cristo con su palabra, con su ejemplo y con la fuerza de su Espíritu nos llama a una nueva elección de vida.

La palabra de Dios

Del Evangelio según San Mateo (22,34-40)

En aquel tiempo, los fariseos, al enterarse de que había tapado la boca a los saduceos, se reunieron en grupo, y uno de ellos le preguntó con ánimo de ponerle a prueba: "Maestro, ¿cuál es el mandamiento mayor de la Ley?". Él le dijo: "Amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma y con toda tu mente. Este es el mayor y el primer mandamiento. El segundo es semejante a éste: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. De estos dos mandamientos penden toda la Ley y los Profetas".

Ayudas para el examen de conciencia


1. "Amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón" (examínate sobre: la sinceridad y la madurez de la fe, el compromiso por la instrucción cristiana y la adhesión a la doctrina de la Iglesia, el respeto por el nombre santo de Dios y de la Virgen, la oración de cada día y la participación en la Misa festiva, eventuales prácticas supersticiosas...).

2. "Amaros los unos a los otros como yo os he amado" (véase especialmente: el amor recíproco en las relaciones familiares, el ejercicio de la justicia hacia las personas y hacia el estado, la caridad hacia quien lo necesita, la práctica de la sinceridad y la lealtad, el respeto por la vida desde su primera aparición, el perdón de las ofensas...).

3. "Vosotros sois el templo del Espíritu Santo" (y por lo tanto: el interés por la vida espiritual, el control de la gula y de los sentidos en general, la castidad del cuerpo y del corazón, el uso correcto de los medios de comunicación social...).


Oración del penitente

Dios mío, me arrepiento de mis pecados con todo mi corazón, porque pecando he merecido tus castigos, y mucho más porque te he ofendido, tú que eres infinitamente bueno y digno de ser amado sobre todas las cosas. Prometo que con tu santa ayuda no te ofenderé nunca más y huiré de las ocasiones cercanas al pecado. Señor, ten misericordia, perdóname.

Absolución dada por el sacerdote

Dios, Padre de la misericordia, que reconcilió en sí al mundo en la muerte y resurrección de su Hijo, y ha extendido el Espíritu Santo para la remisión de los pecados, te conceda, a través del ministerio de la Iglesia, el perdón y la paz. Yo te absuelvo de tus pecados en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

Acción de gracias

Dios omnipotente y eterno, que nos corriges con justicia y perdonas con infinita clemencia, recibe nuestro humilde agradecimiento. Tú que en tu providencia lo dispones todo según los dictámenes del amor, haz que acogiendo en nosotros la gracia del perdón llevemos los frutos de la conversión y vivamos siempre en tu amistad. Por Cristo Nuestro Señor. Amén.


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El encuentro con Cristo Salvador: celebrar la Eucaristía


Celebración Eucarística Es el momento culminante de la peregrinación. El encuentro con el viviente, Jesucristo Salvador, en el sacramento de la Eucaristía.

San Antonio corona aquí su función de mediador y de intercesor. Él lleva a Cristo y nos invita a adherirnos a él con todo el corazón y con mucho afecto. Como él ha hecho.

A propósito de la Eucaristía San Antonio escribe, en los Sermones, una admirable síntesis teológica:

Tenemos que creer firmemente y abiertamente confesar que aquel mismo cuerpo que nació de la Virgen, fue puesto en la cruz, yació en el sepulcro, resucitó al tercer día, subió a la derecha del Padre, esto verdaderamente fue dado por Jesús a los apóstoles como alimento y esto verdaderamente la Iglesia lo consagra cada día y lo distribuye a los fieles.

En el altar, bajo el pan y el vino, está presente. El mismo Jesús, revestido por la carne humana con la que se ofreció al Padre y todavía hoy cotidianamente se ofrece.


Sigue la

Santa Misa en honor de San Antonio

Antífona de entrada

Anunciada a las gentes la gloria del Señor, en medio a los pueblos narrad su gloria: grande es el Señor y digno de todas las alabanzas (T.P. aleluya).

Colecta


Dios todopoderoso y eterno, que en San Antonio de Padua diste a tu pueblo un insigne predicador y un patrón de los pobres y de la gente que sufre, haz que por su intercesión sigamos las enseñanzas del Evangelio y experimentemos tu misericordia. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que es Dios, y vive y reina contigo, en la unidad del Espíritu Santo, por los siglos de los siglos.


Primera lectura

De la primera carta de San Pablo apóstol a los Corintios (9,16-19.22-23)

Predicar el Evangelio no es para mí ningún motivo de gloria; es más bien un deber que me incumbe. Y ¡ay de mí si no predicara el Evangelio! Si lo hiciera por propia iniciativa, ciertamente tendría derecho a una recompensa. Mas si lo hago forzado, es una misión que se me ha confiado. Ahora bien, ¿cuál es mi recompensa? Predicar el Evangelio entregándolo gratuitamente, renunciando al derecho que me confiere el Evangelio.
Efectivamente, siendo libre de todos, me he hecho esclavo de todos para ganar a los más que pueda. Me he hecho débil con los débiles para ganar a los débiles. Me he hecho todo a todos para salvar a toda costa a algunos. Y todo esto lo hago por el Evangelio para ser partícipe del mismo.
Palabra de Dios.

Salmo responsoriale

Del Salmo 95

Rit. Proclámese a todos los pueblos la salveza del Señor.

¡Cantad a Yahveh un canto nuevo, cantad a Yahveh, toda la tierra, cantad a Yahveh, bendecid su nombre! Rit.

Anunciad su salvación día tras día. Contad su gloria a las naciones, a todos los pueblos sus maravillas. Rit.

Rendid a Yahveh, familias de los pueblos, rendid a Yahveh gloria y poder, rendid a Yahveh la gloria de su nombre. Rit.

Decid entre las gentes: "¡Yahveh es rey!" El orbe está seguro, no vacila; él gobierna a los pueblos rectamente. Rit.

Canto al Evangelio

Aleluya, aleluya. El reino de Dios está con vosotros, dice el Señor; llevad el mensaje de paz a todos los hombres.

Aleluya.

Evangelio

Del evangelio según Lucas 10,1-9

Después de esto, designó el Señor a otros 72, y los envió de dos en dos delante de sí, a todas las ciudades y sitios a donde él había de ir. Y les dijo: "La mies es mucha, y los obreros pocos. Rogad, pues, al Dueño de la mies que envíe obreros a su mies. Id; mirad que os envío como corderos en medio de lobos. No llevéis bolsa, ni alforja, ni sandalias. Y no saludéis a nadie en el camino. En la casa en que entréis, decid primero: "Paz a esta casa". Y si hubiere allí un hijo de paz, vuestra paz reposará sobre él; si no, se volverá a vosotros.
Permaneced en la misma casa, comiendo y bebiendo lo que tengan, porque el obrero merece su salario. No vayáis de casa en casa. En la ciudad en que entréis y os reciban, comed lo que os pongan; curad a los enfermos que haya en ella, y decidles: "El Reino de Dios está cerca de vosotros".

Palabra de Dios.

Oración de los fieles

Queridos Hermanos, elevemos con fe nuestra oración al Señor, para que, con la intercesión de San Antonio, extienda su misericordia sobre nosotros, sobre nuestros seres queridos y sobre todo el mundo.

Recemos juntos y digamos: Escúchanos, oh Señor.

1. Por la santa Iglesia, para que sus hijos vivan en la fidelidad del Evangelio y den testimonio a Cristo con la santidad de la vida, oremos.

2. Por los que sufren la pobreza, la enfermedad y la tentación, para que el Señor los escuche y los alivie, oremos.

3. Por todos los devotos de San Antonio, para que mirando al Santo de Padua, faro de luz y dispensador de favores celestiales, comprendan sus enseñanzas y experimenten su ayuda, oremos.

4. Por nosotros que participamos en esta Eucaristía, para que el ejemplo de San Antonio nos sirva de estimulo para una verdadera vida cristiana, oremos.

Señor Jesús, infunde en nosotros el don de tu amor y del prójimo: que sea la luz de nuestra vida; y a través de esto purifícanos de todos los pecados y llévanos a la gloria de la luz eterna. Tú que eres bendecido y glorioso en los siglos.

Prefacio

Es en verdad justo y necesario darte gracias y alabarte, Dios omnipotente y eterno, por Cristo nuestro Señor. Tú, fuente de vida y santidad, enriqueciste a tu siervo Antonio con la ciencia de los Santos, y, llenándolo de tu Espíritu lo guiaste por las vías de la verdad y de la justicia,
para que diese testimonio a los hombres de la potencia salvífica de tu palabra y la suavidad de tu amor paterno.
Con el mismo ardor del espíritu, con el que él predicó en la tierra, y ahora te glorifica en el cielo, también nosotros, unidos a los Ángeles y a los Santos, proclamamos exultantes tu gloria.

Sobre las ofrendas

Acoge, oh Señor, con tu bendición los dones que te presentamos en memoria de San Antonio, y transfórmalos para nosotros en sacramento de salvación, porque acercándonos a tu altar nos libramos de todas las culpas, y podemos participar al banquete de la vida eterna. Por Cristo nuestro Señor.

Antífona de la Comunión

El Señor mandó a sus discípulos a anunciar a las ciudades: el reino de Dios está cerca de vosotros (T.P. aleluya).

Después de la Comunión

Oh Dios, Padre nuestro, confírmanos en la fe por la potencia misteriosa de estos sacramentos, para que podamos dar testimonio siempre de la verdad evangélica por la que San Antonio trabajó incansablemente hasta la muerte. Por Cristo nuestro Señor.

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Oraciones a San Antonio

G. Tessari, San Antonio que escucha y habla, detalle, 1524

 

Trecena a San Antonio (breve)

Queridos hermanos, presentamos a Jesús nuestras súplicas para que, a través de la intercesión de San Antonio, extienda su misericordia sobre nosotros.

1. Oh Señor que has hecho de San Antonio el apóstol del Evangelio, concédenos por su intercesión una fe fuerte y humilde, y haz que nuestra vida sea coherente con el Credo que profesamos.
Gloria al Padre...

2. Oh Dios Omnipotente que hiciste de San Antonio un instrumento de paz y de fraterna caridad, mira a las víctimas de la violencia y de la guerra y haz que en nuestro mundo confuso y lleno de tensiones, podamos ser valientes testigos de la no-violencia, de la promoción humana y de la paz.
Gloria al Padre...

3. Oh Dios que concediste a San Antonio el don de las curaciones y de los milagros, concédenos la salud del alma y del cuerpo. Concede serenidad y consuelo a cuantos se encomiendan a nuestras oraciones y haznos disponibles para servir a los enfermos, los ancianos, los desdichados.

4. Oh Señor que hiciste de San Antonio un infatigable predicador del Evangelio por los caminos de los hombres, acude con tu misericordia a los caminantes, los prófugos, los emigrantes, aleja de ellos los peligros y guía sus pasos por el camino de la paz.
Gloria al Padre...

5. Oh Dios Omnipotente que concediste a San Antonio la capacidad de unir los miembros separados del cuerpo, reúne a todos los cristianos en tu Iglesia una y santa y haz que vivamos el misterio de la unidad para así sentirnos un solo corazón y una sola alma.
Gloria al Padre...

6. Oh Jesús que hiciste de San Antonio un gran maestro de vida espiritual, haz que podamos renovar nuestra vida según las enseñanzas del Evangelio y las bienaventuranzas, y haznos promotores de vida espiritual para nuestros hermanos.
Gloria al Padre...

7. Oh Jesús que concediste a San Antonio la gracia incomparable de poder abrazarte, como Niño, entre sus brazos, bendice a nuestros hijos y haz que crezcan buenos, sanos y que vivan en el santo temor de Dios.
Gloria al Padre...

8. Oh Jesús misericordioso, que diste a San Antonio la sabiduría y el don de guiar las almas hacia la santidad por medio de la predicación y del sagrado ministerio, haz que nos acerquemos con humildad y fe al sacramento de la reconciliación, gran don de tu amor hacia nosotros.
Gloria al Padre...

9. Oh Espíritu Santo, que con San Antonio diste a la Iglesia y al mundo un gran maestro de la sagrada doctrina, haz que todos aquellos que están al servicio de la información, comprendan su gran responsabilidad y sirvan la verdad en la caridad y en el respeto hacia la persona humana.
Gloria al Padre...

10. Oh Señor, patrón de la mies, por intercesión de San Antonio, manda muchos y dignos religiosos y sacerdotes a tu campo, llénalos de tu amor y cólmalos de celo y generosidad.
Gloria al Padre...

11. Oh Jesús que has llamado al Papa a ser pastor universal, sumo sacerdote y anunciador de verdades y de paz, por intercesión de San Antonio, sosténlo y confórtalo en su misión.
Gloria al Padre...

12. Oh Dios-Trinidad, que has dado a San Antonio la gracia de conocer, amar y glorificar a la Virgen María, madre de Jesús y madre nuestra, concédenos que nos acerquemos siempre confiados a su corazón de madre, para poder servirte mejor, amarte y glorificarte a ti que eres el Amor.
Gloria al Padre...

13. Oh Señor, que has concedido a San Antonio el ir al encuentro de la hermana muerte con ánimo sereno, orienta nuestra vida hacia ti, asiste a los moribundos y da la paz eterna a las almas de nuestros hermanos difuntos.
Gloria al Padre...

San Antonio, reza por nosotros y seremos dignos de las promesas de Cristo.

Oremos

Dios omnipotente y eterno, que en San Antonio de Padua has dado a tu pueblo un insigne predicador de Evangelio y un patrón de los pobres y de la gente que sufre, concédenos a nosotros, por su intercesión, seguir sus enseñanzas de vida cristiana y experimentar, en el sufrimiento, la ayuda de tu misericordia. Por Cristo nuestro Señor. Amén.

Si buscas milagros

(traducción del "Si quaeris")

Si buscas milagros, mira muerte y error desterrados, miseria y demonio huidos, leprosos y enfermos sanos.
El mar sosiega su ira, redímense encarcelados, miembros y bienes perdidos recobran mozos y ancianos.
El peligro se retira, los pobres van remediados; cuéntenlo los socorridos, díganlo los paduanos.
Gloria al Padre, gloria la Hijo y gloria al Espíritu Santo. Como era al principio, ahora y siempre, en los siglos de los siglos, Amén.

Oremos

Oh Dios, que el recuerdo de San Antonio, doctor evangélico de la Iglesia, alegre tu familia, para que, llena de su espíritu, merezcas gozar un día la felicidad eterna del cielo. Por Cristo nuestro Señor. Amén.

Oh Lengua bendita (de San Buenaventura, 1263)

¡Oh lengua bendita, que siempre bendijiste al Señor, e indujiste a los demás a bendecirlo; ahora vemos con claridad cuántos méritos adquiriste ante Dios!

Invocación
(de San Buenaventura)

Acuerdate, querido San Antonio, que tú siempre has ayudado y consolado a quien se ha dirigido a ti en sus necesidades.
Animado por la gran confianza y por la certeza de no rezar en vano, yo también recurro a ti, que eres tan rico de méritos delante del Señor. No rehuses mi oración, sino haz que esta llegue, con tu intercesión al trono de Dios.
Ven en mi ayuda en la presente angustia y necesidad, y obténme la gracia que ardientemente imploro, si es por el bien de mi alma...

Bendice mi trabajo y mi familia: ten lejos de ella las enfermedades y los peligros del alma y del cuerpo. Haz que en los momentos de dolor y de sufrimiento yo pueda ser fuerte en la fe y en el amor a Dios. Amén.

Por la familia

Querido San Antonio, a ti nos dirigimos para pedir tu protección para toda nuestra familia.
Tú, llamado por Dios, dejaste tu casa para consagrar la vida al bien del prójimo, y a muchas familias les diste tu ayuda, incluso con intervenciones prodigiosas, para llevar por todas partes serenidad y paz.

Oh Patrón nuestro, intercede a favor nuestro: obténnos de Dios la salud del cuerpo y del espíritu, danos una auténtica comunión que sepa abrirse al amor hacia los demás; haz que nuestra familia sea, siguiendo el ejemplo de la Santa Familia de Nazaret, una pequeña iglesia doméstica, y que cada familia en el mundo se convierta en un santuario de la vida y del amor. Amén.

Protección para los niños

Oh San Antonio, nos dirigimos a ti para poner bajo tu protección lo más valioso y más querido que tenemos: nuestros hijos.

A ti, inmerso en la oración, se te apareció el Niño Jesús, y, mientras dejabas este mundo confortado por la visión del Señor, los niños difundían la noticia de tu beata muerte: dirige tu mirada a estos chiquillos que te confiamos para que tú los ayudes a crecer, como crecía Jesús, en edad, sabiduría y gracia.

Haz que ellos conserven la inocencia y la sencillez del corazón, haz que tengan siempre junto a ellos el afecto cuidadoso y la guía sabia de los padres. Vigílalos para que, con el pasar de los años, lleguen a la completa madurez y, como cristianos, den testimonio de una fe ejemplar.

Oh San Antonio patrón nuestro, está cerca de todos los niños y confórtanos también a nosotros con tu constante protección. Amén.

Oración de los peregrinos en la Tumba del Santo

Oh querido San Antonio, estoy aquí cerca de tu tumba bendita, desde aquí tú hablas a los hombres con los ejemplos de tu vida santa, aquí llamas a todos con el poder taumatúrgico que Dios te ha concedido.
He venido para darte las gracias por todas las veces que has estado cerca de mí, especialmente en los momentos de prueba y de dolor, y te has hecho intercesor de gracias para mí y para mis seres queridos.
He venido también a rezar empujado por mis necesidades y confiando en tu bondad llena de compasión que consuela a todo el mundo; tú ves mi corazón y sabes lo que necesito ahora fundamentalmente: habla tú, en mi nombre, al Padre misericordioso.
Sé que mi fe es débil, pero tú, que poseíste esta virtud admirablemente y la fomentaste con la predicación, reavívala en mí y hazla más fuerte y pura; tú que llevaste una vida evangélica, ayúdame ha hacer más cristiana la mía, de modo que sea digno hijo del Padre que está en los cielos.

Oh San Antonio, ayúdame en mi pobreza teniendo lejos el mal del alma y del cuerpo; ayúdame a tener siempre fe en Dios, especialmente en los momentos de sufrimiento y de dolor.

Bendice mi trabajo, mi familia, a tus devotos por todo el mundo, presentes aquí espiritualmente: da a todos ellos la bondad de corazón para que continúe hoy la compasión hacia los más pobres y los que sufren. Oh protector mío, responde a la fe que siempre he puesto en tu intercesión ante Dios.
Amén.

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Las oraciones del cristiano

Signo de la cruz- En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

A la Santísima Trinidad - Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, y por los siglos de los siglos. Amén.

Padre Nuestro - Padre nuestro, que estás en el cielo, santificado sea tu Nombre; venga a nosotros tu reino; hágase tu voluntad, en la tierra como en el cielo.
Danos hoy nuestro pan de cada día; perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden; no nos dejes caer en la tentación, y líbranos del mal. Amén.

Ave María - Dios te salve, María; llena eres de gracia; el Señor es contigo; bendita Tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.
Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros, pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.

Salve Regina - Dios te salve, Reina y Madre de misericordia, vida, dulzura y esperanza nuestra; Dios te salve. A Ti llamamos los desterrados hijos de Eva; a Ti suspiramos, gimiendo y llorando, en este valle de lágrimas. Ea, pues, Señora, abogada nuestra, vuelve a nosotros esos tus ojos misericordiosos; y después de este destierro muéstranos a Jesús, fruto bendito de tu vientre. ¡Oh clementísima!, ¡Oh piadosa!, ¡Oh dulce siempre Virgen María! Ruega por nosotros, Santa Madre de Dios.

Ángel de Dios - Ángel de Dios, que eres mi custodio, ilumina, custodia, rige y gobiérname, que te fui confiado por la piedad celeste. Amén

El eterno descanso - Dales Señor, el eterno descanso, para que brille en ellos la luz perpetua. Descansen en paz. Amén.

Acto de fe - Dios mío, porque verdaderamente eres infalible, creo firmemente en todo lo que tú has revelado y la Santa Iglesia nos propone que creamos. Creo en ti, único Dios verdadero en tres personas iguales: Padre, Hijo y Espíritu Santo. Y creo en Jesucristo, Hijo de Dios, encarnado y muerto por todos nosotros, que nos dará a cada uno, según los méritos, el premio o la pena eterna. Conforme a esta fe quiero siempre vivir. Señor, haz que crezca mi fe.

Acto de esperanza - Dios Mío, espero que de tu bondad, por tus promesas y por los méritos de Jesucristo, nuestro Salvador, la vida eterna y las gracias necesarias para merecerla con las buenas obras, que yo debo y quiero hacer. Señor, que yo pueda gozar eternamente.

Acto de caridad - Dios mío, te amo con todo mi corazón sobre todas las cosas, porque eres el bien infinito y nuestra eterna felicidad; y por amor tuyo amo al prójimo como a mí mismo, y perdono las ofensas recibidas. Señor, que yo te ame cada día más.

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