Al
igual que sucede en muchos otros santuarios, también
la Basílica de San Antonio de Padua puede
mostrar al visitante su pequeño museo
de la devoción popular al santo más
conocido y venerado en el mundo.
La ininterrumpida continuidad a lo largo de los
siglos de una devoción universal y ecuménica
como lo es la antoniana, hace de este santuario
un lugar privilegiado de escucha y de reflexión
sobre esa especie de'quinto
evangelio' que es la piedad del pueblo cristiano
hacia sus santos y sus múltiples expresiones.
Humildes 'cosas' que expresan el dolor y la esperanza,
la fe y el agradecimiento de millones de peregrinos
y devotos desde siempre alrededor de la tumba
de San Antonio.
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