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La
oficina de Acogida del Mensajero de San Antonio
es una ventana abierta de la devoción antoniana.
Algunos
frailes están siempre a disposición para
escuchar y acoger a los peregrinos y devotos del Santo.
Es uno de los lugares más visitados por los peregrinos.
La propia palabra ya explica su función:
acoger a quienes, empujados por su devoción al
Santo, desean ponerse en contacto directo con los
frailes del Mensajero de San Antonio.
La Oficina de Acogida está
abierta todos los días con el siguiente horario:
con la hora solar: 8.00 - 18.30
con la hora legal: 8.00 - 19.00
¿Dónde
está?
Tiene
su sede en el interior de la tienda del Mensajero, situado
en el Claustro de la Magnolia.
En cuanto
entran los devotos encuentran una sala donde algunos
religiosos están a punto para escucharlos y acogerlos.
Esta oficina ofrece la posibilidad de un contacto directo
entre los suscriptores y su Mensajero. Aquí llegan
para hacer la suscripción a la revista como
signo del fuerte vínculo que los une al Santo.
Un vínculo que naturalmente se sucede de año
en año, renovando la fe en la revista antoniana.
Muchos devotos hacen que se celebre una Santa Misa
o deshacen promesas que habían hecho.
La jornada de escucha inicia pronto,
en cuanto las puertas del conjunto antoniano se abren
a los peregrinos, y se prorroga hasta tarde. Hombres
y mujeres, jóvenes y ancianos, de muy distintas
proveniencias y extracciones sociales, llegan con un
ritmo incesante. Todos unidos por una única
fe, por una única devoción.En los
diálogos con los devotos prima sobre todo
la necesidad de atención y de escucha.
Muchos
vienen con un peso existencial enorme y con grandes
sufrimientos. Pero hay también experiencias
de gran fe, una fe que sabe dar la fuerza para ir
hacia adelante. Explicar las propias experiencias de
vida, felices pero sobre todo tristes, ofrece la
ocasión para descubrir la presencia y la ayuda
concreta de San Antonio.
Sin duda,
se trata de una religiosidad muy variada. Es muy distinta
según el área geográfica y la cultura
de cada país. Por ejemplo, para los filipinos
está muy extendida la tradición de celebrar
una Santa Misa para cada ocasión importante de
la vida: el nacimiento de un hijo, un cumpleaños
o el inicio de un viaje. Como también es una
costumbre muy difundida, entre los devotos originarios
de Sri Lanka, ofrecer su cadenita al Santo, como prueba
de su devoción.
Entre la gente que se dirige a la Oficina
de Acogida, hay también personas que, gracias
a la intercesión de San Antonio, han conseguido
encontrar la serenidad en su familia o con su pareja.
Pero también hay jóvenes que finalmente
han conseguido un trabajo. Todos desean dar las
gracias al Santo. Hay quien lleva su primer sueldo,
quien la primera pensión. Los recién casados
ofrecen, en cambio, los vestidos de su matrimonio para
que se den a alguna pareja que los necesite.
Mucha gente se presenta con sus
ahorros de meses para ofrecerlos a las numerosas iniciativas
de solidaridad, promovidas, en los países pobres,
por el Mensajero de San Antonio a través de la
Caritas Antoniana. Nos sucede a menudo que vienen
a preguntarnos a qué punto está un determinado
proyecto para el que dieron su ofrenda; o preguntan
qué otras iniciativas están previstas.
Otros incluso dan su ofrenda para las actividades
del Villaggio San Antonio, estructura que acoge
a chicos con minusvalías y con problemas familiares.
De la gracia recibida, a la solidaridad donada.
Las personas que viene aquí tiene la seguridad
de que su ofrenda servirá para ayudar a otras
personas con problemas, a través del Mensajero
y de la Caritas antoniana. Saben que lo que ellos dan
es un modo importante de hacer el bien. Podemos decir
que a través de ellos, el Mensajero de San Antonio
se convierte en una "fábrica del bien".
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